Él, cuenta esto:
Envuelto en el silencio de mis pensamientos, que me agobian y me aplastan como una gran roca que cae de las montañas, el valor de ser fuerte he perdido, esa puta sustancia negra se ha metido por mis oídos y me vuelve loco poco a poco, necesito del antídoto.Paso el día a día acostado, comiendo, durmiendo, soñando, perdiéndome y encontrándome en libros, contando y escondiendo historias, viviendo y muriendo en mundos que creo.
La lujuria me abraza y me acompaña día a día; el ojo del hombre al ver lo que más le place, la mujer, hermosa y esbelta, que finge no oírlo pero se jacta y disfruta de la atención del hombre que atenta contra ella indirectamente.
Las cortinas oscurecen el pequeño cuarto, acompañado de ropa sucia, comida regada por todo el lugar de días anteriores y una rata gris que camina por toda la habitación, que se deja acariciar, y recorre todo el lugar con tranquilidad, se mete dentro de la ropa, la mordisquea, y come de las sobras comida.
No se necesitan 6 ojos o 4 manos para sentir la miseria en la que me encuentro. En este mundo físico que se fue derrumbando poco a poco mientras creo mundos imaginarios, los que realmente disfruto, los que amo, son fruto de mi.

Las cortinas oscurecen el pequeño cuarto, acompañado de ropa sucia, comida regada por todo el lugar de días anteriores y una rata gris que camina por toda la habitación, que se deja acariciar, y recorre todo el lugar con tranquilidad, se mete dentro de la ropa, la mordisquea, y come de las sobras comida.
No se necesitan 6 ojos o 4 manos para sentir la miseria en la que me encuentro. En este mundo físico que se fue derrumbando poco a poco mientras creo mundos imaginarios, los que realmente disfruto, los que amo, son fruto de mi.

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