domingo, 2 de junio de 2013

Consumido

Esta es la jornada de un hombre inundado por soledad y miseria, conviviendo con recuerdos, con gente viva pero muerta, que está ahí y no está, que aparenta día a día y que esconden su naturaleza; eructos, pedos y cagadas disimuladas hasta en su propio hogar.
Él, cuenta esto:

Envuelto en el silencio de mis pensamientos, que me agobian y me aplastan como una gran roca que cae de las montañas, el valor de ser fuerte he perdido, esa puta sustancia negra se ha metido por mis oídos y me vuelve loco poco a poco, necesito del antídoto.Paso el día a día acostado, comiendo, durmiendo, soñando, perdiéndome y encontrándome en libros, contando y escondiendo historias, viviendo y muriendo en mundos que creo.

La lujuria me abraza y me acompaña día a día; el ojo del hombre al ver lo que más le place, la mujer, hermosa y esbelta, que finge no oírlo pero se jacta y disfruta de la atención del hombre que atenta contra ella indirectamente.
Las cortinas oscurecen el pequeño cuarto,  acompañado de ropa sucia, comida regada por todo el lugar de días anteriores y una rata gris que camina por toda la habitación, que se deja acariciar, y recorre todo el lugar con tranquilidad, se mete dentro de la ropa, la mordisquea, y come de las sobras comida.
No se necesitan 6 ojos o 4 manos para sentir la miseria en la que me encuentro. En este mundo físico que se fue derrumbando poco a poco mientras creo mundos imaginarios, los que realmente disfruto, los que amo, son fruto de mi.




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