lunes, 29 de abril de 2013

Sombras en la nada.



Una mujer se encuentra en algún lugar, tal vez una habitación, ésta, brillante y pálida como la nieve, completamente vacías están las paredes y hacen lo suyo, le dan el toque de abandono al lugar  que inexplicablemente está iluminado por una luz blanca e intensa.  Y ella, en el medio de ese extraño lugar,  oye risas que surgen de algún lugar, del cual no puede estar segura, escucha las carcajadas de hombres y mujeres pero ninguno de los sujetos que las emiten se revelan. Se asusta. 
¿Qué está sucediendo? ¿En dónde estoy? -Se pregunta la mujer-.
Se atemoriza, la desesperación la acorrala detrás de la nada, en un rincón de la habitación, se bota contra el suelo y se apoya acurrucada contra las paredes frías, está desesperada, ansía con todas sus fuerzas que todo acabara pero las risas irónicas y burlonas la persiguen, se oyen en todo el lugar.  De repente sombras aparecen de la nada, reflejándose gracias a la luz extraña que ilumina todo el sitio. Está encerrada como un ratón huyendo del gato. Está consiente de que no hay escapatoria, las sombras burlonas se echan sobre ella, ahogando sus gritos de miedo y dolor, todo se apaga. Las lágrimas cesaron, el cuerpo se inmovilizó; siente su alma escapar de su carne.
Despertó.