Escribiendo se pone su máscara, la única, la más valiosa, la más elegante pero sencilla, no tiene decoración alguna puesto que resulta tan pálida como la nieve; pero lo acoge más que nada causando en él seguridad y en consecuencia, poco a poco se percata que es más segura que su propio hogar.
Ya nadie se la puede arrebatar, ni el más duro golpe la despoja de su lugar, está tan unida a él que los tejidos de su piel se funden con la nueva extensión de rostro. Lo hace fuerte, firme, todo su ser está concentrado allí, en su mente, y al escribir ahora si es él, el verdadero él.
Su mejor compañía; en todo lugar se encuentran juntos, Máscara y él cooperan juntos escapando de la monotonía, la palabra, la situación, que más odia, detesta. Pero aún así escriben sobre ella, mostrándole todo su odio, su carencia de variedad desespera, aburre por ello cada día emergen del fondo del mar palabras distintas y se unen perfectamente para combatir contra esa carencia de variedad.
-Su mejor complemento, su mejor amigo, su mejor él-

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